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La Gestación
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La alimentación correcta consiste en la variedad y cantidad correcta de los diferentes alimentos. De esta manera suministramos a nuestro organismo los nutrientes y energía suficientes para nuestro correcto desarrollo y mantenimiento.
Durante el embarazo los requerimientos nutricionales en cuanto a energía. proteínas, vitaminas y minerales se modifican notablemente. Si la placenta es normal se encargará de suministrar al feto todo lo necesario a costa de la madre, por lo tanto hay que cuidar la nutrición de esta para evitar desequilibrios durante y después de la gestación. Es decir debemos cuidar el equilibrio entre los nutrientes que se ingieren y los utilizados por la madre y el feto.
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Además se producen una serie de cambios en el organismo de la mujer por efecto de la situación hormonal que se está produciendo. Esto afecta también a los requerimientos nutricionales.
En el embarazo no es necesario hacer grandes cambios en nuestro hábitos alimentarios si estos son correctos. Estos hábitos no sólo son personales sino que pueden estar influenciados por la familia y el entorno laboral en el que nos movemos así como por otras circunstancias como la religión, poder adquisitivo, etc. En general se recomienda que el reparto de calorías durante el día sea 20% en el desayuno, 10% a media mañana, 30% en la comida, otro 10% en la merienda y el 30% restante en la cena, que no debe ser muy tarde.
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Durante el embarazo es posible que se produzcan problemas de estreñimiento. Debes solucionarlos con una dieta rica en fibra, abundante agua mineral natural. MásVital de Pascual es un alimento prebiótico adecuado por varias razones ya que ayuda en el transito intestinal, aumenta la absorción de calcio, disminuye la absorción de colesterol. Los yogures con efecto bífidus de Pascual también son una buena opción. Por otra parte, los cereales para desayuno son una fuente ideal de fibra larga, la más adecuada para los problemas de estreñimiento y capaz de arrastrar por adsorción parte del colesterol de la dieta.
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Durante el embarazo el número total de calorías y la composición de los alimentos son los factores más importantes. Según los especialistas la ganancia media de peso a lo largo del embarazo debe ser distinta según el índice de masa corporal de la madre al inicio de la gestación, siendo este aumento mayor en los dos últimos trimestres. Una mujer con peso normal antes del embarazo debe ganar un peso durante el mismo de aproximadamente 9 a 13 kilos. Esto no significa comer por dos. El médico debe ser el profesional que dicte las normas que siga cada mujer gestante pero de manera general se considera que con incrementar la ingesta calórica entre 200 (de media durante todo el embarazo) a 300 Kcal. (al final del embarazo) diarias es suficiente. Hay situaciones especiales a valorar por parte de tu médico en este aspecto como es el caso de gestaciones gemelares, diabetes de la madre, extrema delgadez u obesidad anteriores a la gestación.
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Por regla general se recomienda que las mujeres embarazadas aumenten el consumo de alimentos proteicos y de hidratos de carbono complejos, disminuyendo los aportes de grasas en general, sobre todo las saturadas y colesterol y los azúcares sencillos de rápida utilización. Esto se consigue incorporando en nuestra dieta alimentos como los cereales, frutas, verduras, hortalizas, y legumbres. Las carnes, pescados y huevos constituyen una fuente de proteínas pero hay que consumirlos adecuadamente porque suelen ir acompañados de grasa, sobre todo en el caso de las carnes rojas. Los alimentos lácteos son muy importantes por la calidad de sus proteínas y el calcio que suministran, sobre todo semidesnatados o desnatados. Como ejemplo de alimento lácteo rico en calcio tenemos el queso y los yogures.
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Las proteínas sirven para construir nuestros tejidos y repararlos, así como para el mantenimiento de muchas hormonas, la mayoría de enzimas, anticuerpos, etc. Aunque pueden funcionar como fuente de energía nuestro organismo sólo las utilizará para ello en situaciones de estrés alimentario y calórico y durante el transcurso de algunas enfermedades muy raras. Las necesidades durante el embarazo se ven aumentadas. Deben representar el 12-15% de las calorías diarias. Las necesidades son mayores a partir del segundo trimestre. 1,3 gramos por kg de peso y por día desde el segundo mes hasta el final, es decir entre 10 a 16 gramos más que en estado fuera de embarazo. Por la composición de los alimentos, podemos considerar que si se cubren las necesidades de proteínas se cubre las del resto de nutrientes a excepción de las vitaminas C, A y D Las fuentes más importantes de proteínas son los lácteos, carnes, pescados y huevos.
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Las grasa o lípidos han de cubrir el 25 al 35 % del total de las calorías de la dieta. Es muy importante que estas grasa sean de tipo monoinsaturadas (aceite de oliva) y deben estar por encima de las poliinsaturadas y las saturadas. La fuente de grasas monoinsaturadas más importante es el aceite de oliva y la que forma parte de los pescados azules. Debemos tomar la carne magra y evitar la piel de las aves.
Los hidratos de carbono deben suponer el resto de las calorías diarias es decir: de 50 a 60 % Estos son la principal fuente de energía para el feto. Como ya hemos dicho deben consumirse en forma de cereales y sus productos: cereales para el desayuno, legumbres, pasta, pan, hortalizas y vegetales, no abusando de los azúcares de rápida absorción como los empleados en dulces y refrescos.
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En cuanto a las vitaminas su ingesta es especialmente importante durante el embarazo. Existen algunas vitaminas cuyas necesidades se ven aumentadas durante la gestación. Otras no son tan importantes y se obtienen suficientemente con la dieta. Veamos aquellas cuyas necesidades aumentan: el ácido fólico o vitamina B9 debe aumentar hasta el doble su ingesta 800 microgramos por día. Hay un aporte extra en aquellas mujeres que sean fumadoras, beban alcohol, drogas. La vitamina B6 o piridoxina aumenta hasta 2,2 mg al día.La vitamina D aumenta a 10mg día es decir 200 UI más que en no embarazadas.
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En cuanto a los minerales los mas destacados son los siguientes: El calcio, la mujer embarazada necesita un aporte extra de 400 miligramos al día lo que supone pasar de 800 a 1200 mg diarios. Este aporte puede resultar difícil adquirirlo en una dieta normal. Por ello se aconseja el consumo de lácteos enriquecidos en calcio y que sean desnatados. Las necesidades de hierro aumentan ya que se esta utilizando en muchos procesos fetales y maternos. Como media se estima que aumenta un 25 a 30 % lo que viene a representar un aporte diario de 800mg. Suele aportarse en complementos pero hay alimentos que lo contienen en grandes cantidades como las carnes y los pescados, y los cereales para el desayuno fortificados con este elemento. El zinc es necesario fortificarlo. Lo puedes encontrar en las carnes de cerdo y ternera, cordero, huevos y cereales. Otros minerales aumentados son el fósforo, magnesio y el yodo. Este último se asegura con el uso de sal yodada para ti y tu familia, pero con moderación para que no retengas líquidos durante tu embarazo.
Pascual calcio es una gama de leches UHT que aportan el 50% más del calcio normalmente presente en la leche y vitaminas A, D, E y B9, por lo que su consumo es muy recomendable durante el embarazo
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Conclusiones:
Para facilitar estos conceptos proponemos las siguientes conclusiones y recomendaciones:
Alimentos lácteos: la mujer gestante debe aumentar la ingesta de diaria de leche . En principio los especialistas recomiendan una ingesta de cuatro o más tomas diarias de 250 ml (un vaso grande de leche). Un litro de leche puede suministrar 30 gramos de proteína de alta calidad., alrededor de 1200 mg de calcio y si nos decantamos por la desnatada unas 320 Kcal. (el doble en la entera). Podemos sustituir alguna toma de leche por queso (50 a 70 gramos según autores y tipos de queso) o un yogur (125 gramos) mejor desnatado. Tanto el queso como el yogur aportan además de calcio, proteínas de alto valor y vitaminas del grupo B.
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Alimentos proteicos no lácteos: las carnes, pescados y las legumbres. Estos alimentos son fuente de proteínas de alta calidad y de vitaminas del grupo B y Zinc. Las carnes rojas además aportan hierro. Algunas legumbres como la soja son especialmente ricas en proteínas de alto valor nutritivo. Pero en general debe combinarse con las proteínas de origen animal.
Frutas y verduras: Son la fuente de vitaminas más importante de la dieta. Las verduras de hoja verde son especialmente importantes por la cantidad de vitamina B9 , C, A , E y K que suministran. Se recomienda que se tomen 4 o 5 raciones de 150 gramos diarios. Los zumos son una importante fuente de vitaminas, fibra y minerales.
Cereales: Se recomiendan 4 raciones diarias de estos alimentos, es decir unos 100 gramos de cereales al día. Los cereales deben ser integrales, con toda su fibra para evitar los problemas de estreñimiento. Deben combinarse con las legumbres.
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