Los lácteos son nuestros mejores aliados durante la infancia y la adolescencia
¿Por qué es fundamental la leche entera para los niños?

Los niños crecen y nosotros debemos estar a la altura de sus necesidades. Durante la infancia y la adolescencia tiene lugar un desarrollo muy importante en el cuerpo humano que multiplica su masa ósea, por ello es fundamental la ingesta apropiada de calcio. ¡Atención, padres! Los lácteos son nuestros mejores aliados en esta etapa, pues contienen prácticamente todos los nutrientes que garantizan el crecimiento óptimo: proteínas, carbohidratos, lípidos, vitaminas y minerales. En el mercado podemos encontrar una amplia variedad de leches enteras, semidesnatadas y desnatadas, la diferencia entre ellas reside en los niveles de grasa de la leche. El interés generalizado por mantener a raya el peso, y la idea de que es mejor ingerir una menor cantidad de calorías, ha llevado a muchos padres a alimentar a sus hijos con productos considerados “light”. Pero, ¿de verdad es recomendable criar a los niños con leches desnatadas o semidesnatadas?

La clave está en la Vitamina D

Un estudio realizado por el Doctor Johathon Maguire, y publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, expone que el consumo de leche entera entre niños sanos se asocia con mayores reservas de vitamina D y un menor Índice de Masa Corporal. El director del tratado apunta que, pese a que la leche entera tiene una mayor cantidad de grasa, los niños que la toman se sienten más saciados que aquellos que beben las mismas cantidades de leche desnatada o semidesnatada. Este hecho, el que un niño no experimente esa sensación de saciedad, aumenta las probabilidades de que ingieran a continuación alimentos menos saludables o con más calorías como dulces o bollería.

Según este estudio, la leche consumida por niños sanos debe ser entera ya que, a causa de su rápido desarrollo, estos necesitan mayor cantidad de calorías. Además, la leche que contiene toda su grasa natural es fundamental en la absorción de la vitamina A y la vitamina D, necesaria para la asimilación de calcio que es clave para el crecimiento y consistencia de los huesos. El estudio concluye con una comparativa que valida los resultados. Los niños que beben un único vaso diario de leche entera muestran unos niveles de vitamina D similares a los menores que toman cerca de tres vasos diarios de leche semidesnatada con un contenido graso del 1%. Lo que indica que la vitamina D es liposoluble, es decir, se disuelve mejor en grasa que en el agua.

¿Cuántos vasos de leche al día?

La cantidad de leche que toman los niños también es importante a la hora de sacar el máximo provecho a sus beneficios. Ocho de cada diez niños españoles consumen productos lácteos en el desayuno, convirtiéndose así en el producto estrella entre la franja de población que se encuentra en etapa de crecimiento. Pero la dosis aún está pendiente de aprobado ya que, según una encuesta sobre hábitos de consumo realizada por Inlac, el 41% de madres piensa que lo adecuado es tomar una o dos raciones al día. Sin embargo, los expertos afirman que esta ingesta está por debajo de lo recomendado, y debería ser, dependiendo de la edad, de dos a cuatro raciones diarias.